Una década después, cuatro equipos ingleses vuelven a disputar los cuartos de final de la Champions League.
El fútbol es caprichoso. Para que cuatro equipos ingleses lleguen a cuartos de la Champions League, se han tenido que juntar un catalán heredero de Johan Cruyff, un alemán que por cómo entiende el fútbol podría ser el batería de un grupo de Heavy-Metal, un argentino que fue el adelantado de las clases del profesor Bielsa y un noruego que como entrenador le ha transmitido a su equipo la mística que tuvo como futbolista en esta competición. Guardiola, Klopp, Pochettino, y Solskjaer: con esos cuatro extranjeros al mando de Manchester City, Liverpool, Tottenham y Manchester United, el fútbol inglés se ha globalizado a su manera para volver a reinar en Europa. Pero no lo olviden, ellos inventaron el fútbol y ahora quieren crear su legado. Ya el año anterior consiguieron meter a cinco equipos dentro de octavos, pero en este curso han dado un paso más adelante, con el objetivo de poder decir en toda Europa, casi emulando a Leónidas en la película ‘300’: “¡This Is England!”
Real Madrid, Atlético de Madrid y Barcelona han estado presentándose los últimos años a los tramos finales del torneo. Por lo tanto, podemos decir que hasta ahora la hegemonía del fútbol en Europa era española. Pero en Inglaterra ya ha recogen los frutos de tanto invertir en plantillas potentes y entrenadores contrastados. Y como el éxito en este deporte no tiene una fórmula matemática, cada uno de estos equipos británicos ha tenido que labrar su camino para llegar aquí con historias distintas, con sus virtudes y peculiaridades, para así representar de forma conjunta a Inglaterra, el país con más equipos vivos en la máxima competición europea.
Tapado por las comparaciones históricas con los éxitos en el torneo que tienen otros clubes, quieren aprovechar este año para escribir la suya. A pesar de no disponer entre sus filas de ninguna superestrella, sin faltarle el respeto a Harry Kane, los ‘spurs’ tienen un equipo capaz de competir y ganarle a cualquiera. Hace unos meses empató en el Camp Nou, dejando la portería a cero y no hay que olvidar que se clasificó tras competir en un grupo en el que estaban rivales complicados como el Inter y el PSV. De octavos, es quizás el conjunto que ha pasado con más contundencia la eliminatoria (4-0), el único que no ha encajado ni un gol.
Desde el 2016, el Tottenham no le gana al Manchester City, y los duelos entre Pochettino y Guardiola se han saldado con más victorias para el catalán. Es por eso que los del norte de Londres estrenarán en Champions League su nuevo Tottenham Hotspurs Stadium con ganas de que se dé la revancha esperada. En una temporada donde varios tropiezos en liga les han alejado de disputar el campeonato de la Premier League, levantar por primera vez la ‘Orejona’ es la gran ilusión de los londinenses.
“A este nivel aún no estamos preparados para luchar por la Champions”, sentenció Pep Guardiola tras remontar (2-3) en el Veltins Arena contra el Schalke 04. El Manchester City vuelve a encontrarse con un panorama familiar en la máxima competición europea: sobre el papel y por plantilla, son claros favoritos, pero sobre el césped se llevan sorpresas. Ya en la fase de grupos el Olympique de Lyon expuso sus vergüenzas defensivas, ganándole en el Etihad Stadium (1-2) y empatando (2-2) en territorio galo con un gol de Agüero en el 83′. Por lo tanto, el Manchester City de Pep es como una especie de apisonadora que con un tornillo, concreto y difícil de encontrar, la desmontas.
En cuartos se enfrentan al Tottenham, y en caso de pasar, al vencedor del Ajax-Juventus. Tres equipos a los que el City puede imponerse si consigue realizar su juego y está acertado. Podría encontrarse con dificultades con el Tottenham y la Juventus, ya que son rivales que tienen facilidad para hacerles daño a la contra, atacando los espacios que dejan atrás los equipos de Guardiola. Porque para conseguir la Champions, probablemente, la gran asignatura pendiente que tiene Pep es como gestionar defensivamente los espacios. Ya le quedó para septiembre con el Mónaco, y el año pasado con el Liverpool. Los dos lo eliminaron prácticamente de la misma manera.
Hay equipos que dan miedo, estén en el momento que estén. El Liverpool es uno de ellos. Si el año pasado ya consiguió la magnifica gesta de llegar a la final de Champions, esta temporada, con una plantilla claramente mejorada, ha fomentado aún más su respeto en Europa. Los de Kloop, tras eliminar a todo un Bayern de Múnich y a pesar de tener algunos tropiezos raros, parecen volver a ser esa máquina imparable de frenar.
Su pasado reciente poco exitoso con los títulos, quizás le hace perder credibilidad como uno de los favoritos a salir campeón. Pero si miramos fríamente al Liverpool, es primero en la competitiva Premier League, tiene delante en cuartos a un Oporto que ya superó el año pasado (0-5 en el global de octavos) y el equipo ha mejorado en aquello que era débil. Hay más razones que el año pasado para ser optimista con este Liverpool.
Ole Gunnar Solskjaer ha conseguido impregnar esa esencia que tenía como jugador al equipo que dirige como entrenador. Este Manchester United, a pesar de estar repleto de jugadores de primer nivel, quizás no saca los mejores resultados de la historia reciente del club, pero sí sabe sobrevivir. De una temporada que empezó de forma algo decepcionante con José Mourinho, a remontarle un 0-2 en casa al Paris Saint Germain, con tremendas bajas en el campo, y recurriendo a jóvenes como Tahith Chong y Mason Greenwood, que debutó en ese mismo partido con el primer equipo. Solo lo podía hacer Solskjaer, un tipo que nunca desiste.
Desde que se marchó Alex Fergurson, el United no ha vuelto a ser el club que era. Pero ahora con ‘Baby-face assasin‘ como entrenador, parece que a la temporada se le pone cara de esos partidos que él remontaba. Como en el minuto 88 en el Camp Nou, cuando parecía imposible que el equipo inglés saliera campeón antes del pitido final y Ole Gunnar Solskjaer puso la puntita para poner la guinda al pastel de aquella temporada ganando la ‘Orejona’.
El último club inglés que ganó la prestigiosa Champions League fue el Chelsea de Di Matteo, en una temporada atípica. Este año las Islas se aseguran mínimo un equipo en las última eliminatoria (Manchester City- Tottenham) y aspiran a colocar tres, suponiendo que el Manchester United elimina al Barça y el Liverpool hace lo mismo con el Oporto. Lo que aumentaría las posibilidades de que el campeón fuera inglés. Por otro lado, si miramos de reojo a la Europa League, tenemos al Chelsea y al Arsenal en las mismas posiciones.
Los últimos años han dejado claro que la Champions es la competición de alto nivel más impredecible. Y por esa razón los cuatro clubes ingleses tienen derecho a soñar. El Tottenham a ser la sorpresa de este año; el Liverpool a volver a ganarse el respeto de Europa; el Manchester City a imponer en la ‘Orejona’ su estilo de ser protagonista con el balón; y el Manchester United a ver hasta donde llega la mística de Ole Gunnar Solskjaer. Seguramente, después de la final queden a la hora del té para charlar de fútbol.
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Es “baby-face assassin” (el matador con cara de bebe)