Existen tantos ídolos como personas que los adoran. Hubo un Ronaldinho para mí y otro para ti. Hubo un Zidane para ti y otro para mí. Y hubo un Maradona para Sorrentino.
El halo de divinidad que rodea la figura de Maradona no solo parte de su talento en la cancha, también del contexto social de su país. Hablamos de ello junto a Pablo Alabarces y Bernat Dedéu.