Como si de la magdalena de Proust se tratara, en un proceso de memoria involuntaria, el debut de Bryan Gil ha esparcido el recuerdo de Aimar entre la afición del Valencia.
Ttener cultura —futbolera— no consiste en acumular información enciclopédica, sino en afilar tu capacidad para establecer conexiones entre dos puntos distantes.
Su carácter, reservado y sereno, le sirvió para soportar con estoicismo y sin aspavientos lo mejor y lo peor de una década y media de historia valencianista.